domingo, 9 de octubre de 2011
El Emisor
Es quien envía el mensaje. Elige la forma, el lenguaje, etc. del mensaje, para poder llevarlo completo a su receptor. Es aquí donde se inicia el proceso de comunicación. Generalmente se puede hablar aquí de la empresa que desea llamar la atención del cliente sobre un particular, o del ilustrador que desea que su público lleve su atención a ciertos libros, artículos, etc. De su decisión depende gran parte el producto de la comunicación, aunque no en su totalidad. Es por ello que se requiere una gran investigación de por medio, iniciando por, ¿A quién se desea hacer llegar el mensaje?
Muchas veces, cuando alguna empresa contrata un diseñador para cierta campaña, o ciertos trabajos, tiende a olvidarse completamente del público al que desea hacer llegar el mensaje, y se enfoca simplemente en que es lo que le gustaría a él ver sobre su empresa.
Esto no quiere decir que sea incorrecto, más la totalidad de la ecuación es que sea tanto agradable para la empresa, como llamativo y claro para el cliente potencial. Si en algún momento, estos dos factores de la ecuación se rompen, entonces es más difícil que exista una meta a la cual llegar, que bien podría ser la venta de algún producto, o influir en ciertas opiniones.
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